Toñín, de Riocorvo (Cantabria), hizo una demostración de sus dotes pintando un gran árbol ya que le encantan los paisajes y reconoció con gran salero que "Si sus Padres le hubieran puesto a pintar a los veinte años hoy sería una gran figura".

Así es como se ha labrado su porvenir y ha logrado poder mantener su casa y su independencia gracias a la beca concedida por la Asociación.

Hace quince años, se puso por primera vez un pincel en la boca cuando perdió la movilidad total de sus manos y sus pies a consecuencia de la poliomielitis.

Creía que no podría acabar ningún cuadro y a fecha de hoy hace una media de cuarenta al año.